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martes, 26 de enero de 2010

Roschach


Alguien cae en la cuenta
nueva que desfigura
los días de algún otro en un borrón.

Algún otro se queda desarmado
tras la asesina y blanca
página que le niega.

Y la tinta le nubla la visión
con manchas que planean la venganza
contra las cuentas nuevas.

(Inés Toledo)

martes, 15 de diciembre de 2009

domingo, 29 de noviembre de 2009

El cenicero amaga displicencia, agarradito a los besos de las colillas.
Su mujer hace tiempo que dejó de fumar.
(Inés Toledo)

miércoles, 4 de noviembre de 2009

The Mask of Sanity


Tu máscara de cordura


Sé que eres incapaz de arrepentirte.

Aprende del cañón de mi pistola,

tantas noches
insomne
entre tus cejas.

(Inés Toledo)

miércoles, 28 de octubre de 2009

Nevera inepta

Pretendía la pureza del hielo, pero su nevera inepta no servía más que para llenarle de moho el corazón.

domingo, 5 de abril de 2009

COSMOGONÍAS


Antes de que llegaran los helenos, los habitantes de Grecia, que se llamaban pelasgos(pelasgo suena a insulto de abuelo) creían que el mundo fue creado por una diosa bailarina, Eurínome. Eurínome abrazó al viento Bóreas, que la andaba rondando, y lo moldeó hasta formar con él una serpiente: Ofión.

Ofión y Eurínome se quisieron mucho. Eurínome puso un huevo y Ofión se encargó de cuidarlo. Así empezó esta historia que ahora tú fotografías...

Yo a veces me asomo a la ventana que da al norte, pero soy una simple mortal. Debe de ser por eso que, en vez de crear mundos, me dan catarros.

domingo, 29 de marzo de 2009


La espalda, el lugar donde las broncas y las llantinas se anudan, la sangre desplazada origina ese dolor que me abraza por la cadera, y la voz ronquísima y una pizca de fiebre...


Raro fin de semana. Urgencias, una mujer iba a dar a luz.

Así que alguien es mamá.

Me cuesta escribir. El trabajo, el quirófano, el dolor. El dolor lo cambia todo. El teléfono despierta un latido anómalo y me tiembla el párpado del ojo izquierdo. Es la otra persona que me llama. El corazón siente puntitos de luz como los que aparecen ante los ojos irritados, colirio, décimas y mi cuerpo curvándose en cualquier silla. Qué malas de sentar son las preguntas.

No paran quietas.

Amor, miedo y cinismo febril sin respaldo. Pásame el agua, un vasito de cristal, siento carbón en las cuerdas vocales. El bebé estará dormitando y mis nanas se caen, sangran, tengo voz de mujer enferma y casi tiro el vaso.

Hay algo en mi cabeza que no se sostiene. Tal vez soy un tentetieso. No sé si me estoy dejando llevar por alguna corriente marina, si el pelo me crece demasiado, si me siento como se sienten las algas, las medusas, si simplemente experimento el cansancio de los peces.

No sé si dormitar.

Floto.

Y mañana lunes apareceré en la playa, tendré que levantarme y recorrer ciento tres puestos de helados, preguntar a los turistas, recoger veinte toallas... Dios, cuánto trabajo.

Huelo a medicinas. Floto. No sé si dormitar.

Al menos, hoy he lavado casi todos los platos.